10 RAZONES POR QUE ROMANOS 14:5 y 6 NO LIBERA LOS CRISTIANOS DEL MANDAMIENTO DEL SÁBADO SEMANAL
& Analizando la Enseñanza Bíblica &

Prof. Azenilto G. BritoDice el texto: “Um faz diferença entre dia y dia; outro julga iguais todos os dias. Cada  um tenha opinião bem definida em sua própria mente. Quem distingue entre dia y dia, para o Senhor  o  faz. . .”

 1)      Porque el apóstol Pablo no iba contradecir en nada la ley divina que reconocía como válida y vigente al exaltarla como “santa, justa, buena, espiritual, placentera, digna de ser mantenida en mente”, según también el salmista dijera: “a ley del Senhor é perfeita, y restaura a alma” (Romanos 3:31; 7:12, 14, 22, 25; Salmo 19:7). Además de exaltar la ley divina, Pablo recomendaba su fiel observancia y su utilización de forma legítima (Rom. 13:8-10; Efé. 6:1-l3; 1 Cor. 19:17; 1 Tim. 1:8).
 
 2)      Porque Pablo sabía que “el sábado foi hecho por causa del hombre” (Mar. 2:27), para el benefício físico y espiritual de los seres humanos desde la creación (Gén. 2:2, 3; Éxo. 20:8-11), y que, siendo “hombre”, aplicábase a él también. El Apóstol nunca tendría intención de querer deshacer algo que Dios estableció y sabia no tener autoridad para eso.

3) Porque cualquier noción de “fin del sábado” implicaría en tenerlo como mandamiento ceremonial, pero las leyes ceremoniales fueron instituidas DESPUES del ingreso del pecado, exactamente como una forma de compensarlo y buscar expiación mediante su simbolismo, apuntando al “Cordero de Dios que saca el pecado del mundo” (Juan 1:29). El sábado no es ceremonial porque fue establecido ANTES de la Caida (Gén. 2:2, 3). Aliás, las dos únicas instituciones que todavía persisten en el mundo desde antes del ingreso del pecado son el sábado y el matrimonio, ambos igualmente establecidos para el hombre (ver Mar. 2:27 y Mat. 19:5).

Obs.: Por ser las dos únicas instituciones que ANTECEDEN EL PECADO Satanás demostra especial empeño en corromper a ambas, en el primer caso a través de falsas teologías desarrolladas (promoviendo el antiguo dies solis, transformado en el domingo, o la filosofía ambígua del "dianingunismo/diacualquierismo/todoslosdiasismo"), y, en el según caso, con la creciente ola de separaciones, divorcios, infidelidad conyugal y, más recientemente, los matrimonios gay.

4) Porque Pablo mismo demostra fidelidad a la observancia del sábado. Él iba a las sinagogas predicar los sábados, y cuando no encontró sinagoga en Filipos, dirigióse a un local junto a un río para orar. En otra ocasión quedóse un año y medio en Corinto, y predicaba regularmente los sábados, sin nunca recordarse de decir a sus oyentes que de allí adelante observasen el domingo (Hechos 13:14, 15, 42-44; 16:13; 18:4-11). Si él no fuese un respectador del principio del sábado no podría tener autoridad moral de declarar en su defensa cuando bajo “graves” acusaciones por los judíos: “Nenhum pecado cometi contra a ley dos judeus, nem contra el templo. . .” (Atos 25:8).

5) Porque si Pablo dejase en abierto la cuestión de escoja del día de observancia según las conveniencias de cada cristiano (o de sus empleadores) eso si reflejiría en prácticas cristianas prostreras. Con todo, no hay registro bíblico ni histórico de que entre los primeros cristianos hubiese la costumbre de unos observar el lunes, otros el martes, otros más el miércoles, o jueves, o viernes, inclusive el sábado o domingo (o ningún día)! Si así fuese, en que día se reunían para culto especial a Dios y comunión cristiana?

6) Porque entender que el texto deja implícita la libertad para tener (o no tener) un día dedicado al culto a Dios contradice directamente otros textos, como  Gálatas 4: 9 y 10, donde el Apóstol no abre mano cuanto a cualquier día para observancia (refiriéndose realmente a feriados paganos) y Apocalipsis 1:10, donde Juan habla que dedicava al Señor un día específico (que no era el domingo es claro por referirse al dia de la Resurrección meramente como “primer día de la semana”, sin atribuirle cualquier título especial—ver Juan 20:1 y 19).

7) Porque la discusión en el texto bajo análisis no es el sábado semanal, que no era motivo de cualquier duda entre los creyentes. Los primeros cristianos eran de orígen judía y “celosos de la ley” (Hechos 21:20). Siendo el sábado un principio muy arraigado en la cultura religiosa y secular de los judíos, cualquier alteración de ese principio causaría grandes polémicas y no sería tratado de manera tan leviana, lo que no se refleja entre los cristianos primitivos, como ejemplificado en el debate sobre la circuncisión. Al contrario, en Hechos 15:20 y 29 queda evidente que el sábado no se incluia entre los puntos que carecian de clarificación como práctica cristiana. No es enumerado como algo de que los creyentes devían abstenerse.

8) Porque há sido reconocido por comentaristas conservadores como los bautistas Jamieson, Fausset & Brown, comentando sobre Rom. 14: 5, 6, que Pablo no enseña, o aún sugiere, la abolición del sábado del séptimo día. Dicen ellos:

“De este pasaje sobre la observancia de días, Alford infelizmente infiere que tal lenguaje no podría ser empleada si la ley sabática estuviese en vigor bajo el evangelio en cualquier forma. Ciertamente no podría, si el sábado fuese meramente uno de los días de fiesta judíos; pero . . . el sábado es más antiguo que el judaísmo; . . . estaba enmoldurado entre las eternas santidades del Decálogo, pronunciado . . . en medio a los terrores del Sinaí; y si el propio Legislador dijo del cuando sobre la tierra, ‘O Filho do Homem é Senhor até do sábado’ (ver Marc. 2:28)—será duro mostrar que el apóstol tendría querido decir que devese ser clasificado por sus lectores entre aquellos días festivales judíos que se fueron, y que solo los ‘débiles’ imaginasen que estaría todavía en vigor—una debilidad que aquellos con mayor luz debían, por amor, meramente soportar”.

9) Porque en Romanos 14:1 a 15:14 lo que hace Pablo es instar a los cristianos más maduros y fuertes en la fe a dar simpática consideración a los problemas de sus hermanos más débiles. Como en los caps. 12 y 13, mostra que la fuente de unidad y paz en la igleisa es el genuino amor cristiano. Ese mismo amor y respecto mútuo assegurarán contínua harmonía entre el cuerpo de creyentes, a despecho de opiniones y escrúpulos diferentes en cuestiones de religión. Aquelos creyentes cuya fé los capacitase a inmediatamente dejar para trás todos los feriados ceremoniales (todavía relevantes en la consideración de ciertos creyentes de orígen judía) no debían despreciar otros cuya fe es menos fuerte. Ni, por su turno, los últimos debían criticar los que les parecesen más descuidados. Cada creyente es responsable delante de Dios (Rom. 14:10-12). Y lo que Dios espera de cada uno de Sus siervos es que estean plenamente persuadidos en sus mentes, siguiendo conscienciosamente sus convicciones de acuerdo con la luz recibida y comprendida hasta entonces. Eso se refleja también en la su recomendación a los colosenses, donde el problema era de carácter diferente: “Ninguém vos julgue por causa . . . [dos] sábados”.

10) Porque documentos antiguos muestran que la observancia del sábado por la iglesia de Jerusalén prevaleció hasta por lo menos el siglo IV AD. Eses creyentes hujieron de la ciudad condenada a la destrucción por los romanos atendiendo a la recomendación de Cristo en Mateo 24:16-21 y fijáronse en Pela, al norte, donde eran conocidos como “nazarenos”. Significativamente, Cristo les había recomendado: “Orad para que a vossa fuga no ocorra en el inverno nem en el sábado” (vs. 20). Él así predecía la continuidad de dos cosas después de Su partida: a) el invierno; b) la observancia del sábado por los cristianos. Un texto del historiador palestino Epifanio, descubierto por el pesquisador Dr. Samuele Bacchiocchi, de validad reconocida por el erudito católico, Dr. Vincenzo Monachino, habla que los “nazarenos” en Pela tenian por costumbre observar el sábado del séptimo día hasta por el año 350 AD, cuando el historiador vivía.

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